Los valores familiares propios de la comunidad hispana se traducen también en sus hábitos de compra. Así el 33% de las familias hispanas hacen la compra juntos (marido y mujer).

En todo caso, la mujer es la que toma la decisión en las compras de alimentación en la mayoría de las familias, 58%, siendo la decisión de compra conjunta sólo en el 21% de las ocasiones.

Otra nota definitoria del comprador hispano es la edad. El consumidor hispano es más joven que la media de consumidores americanos. El 37% del poder adquisitivo de los hispanos está en manos de personas con edad comprendida entre 15 y 34 años (frente al 21% de la población blanca no hispana. El poder de compra de los adolescentes hispanos en los Estados Unidos es de 19.000 millones de dólares. En la actualidad uno de cada cinco adolescentes en EE.UU. es de ascendencia hispana. Entre 1993 y 2001 la población adolescente hispana creció un 30 %, mientras que la población adolescente no hispana únicamente aumentó un 8 %. Se prevé que hasta 2020 la población adolescente hispana crezca un 62 % frente al 10 % de incremento del resto de los adolescentes americanos. Los adolescentes hispanos adquieren música, ocio, comida, ahorros, gasolina y sobre todo ropa y joyería. Un adolescente hispano gasta aproximadamente unos 320 dólares al mes, 4 % más que la media de los adolescentes no hispanos. El constante aumento de los adolescentes hispanos y el volumen de gasto medio hacen que estos consumidores sean un público objetivo a tener en cuenta.

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