Capacidad de integración de mercados internacionales. La industria nacional poco a poco se está reorientando al proceso de globalización y de alta competencia de los grandes mercados, lo que permite que entren nuevos modelos en el mercado y con ello nuevas necesidades que en muchas ocasiones los propios fabricantes nacionales no están preparados para remediar. Esto supone una buena oportunidad para países en los que dichos modelos ya cuentan con años de experiencia.

Estrecha relación con la industria terminal internacional. Las empresas que cuentan con una calidad mundial, como pudieran ser las españolas, pueden obtener contratos de suministro a largo plazo para la industria terminal, lo que les ayuda a incrementar su participación en el mercado. Esto supone una debilidad para las empresas nacionales, pues en muchas ocasiones no cuentan con los niveles de calidad exigidos y pierden la oportunidad de acceder a esos contratos de suministro a largo plazo.

Desaparición de aranceles, los múltiples Tratados de Libre Comercio están posibilitando la desaparición de aranceles tanto para la importación como para la exportación.

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