Excesiva dependencia de mercados NAFTA. Su gran dependencia de Estados Unidos, su primer socio comercial, le aporta una serie de ventajas, pero también inconvenientes que afectan definitivamente a la economía mexicana. La influencia del mercado estadounidense se pudo apreciar notablemente en la caída en la producción mexicana a raíz de la última crisis coyuntural del país norteamericano en 2002, que hizo que la producción automovilística mexicana se resintiera en más de un 10% en el año 2003.

Falta de demanda del mercado interno, comparado con otros países en los que el mercado interno duplica al de exportación. No obstante, se empiezan a atisbar mejoras en este aspecto derivadas de las cada vez más numerosas exigencias por parte de los consumidores.

Rezago en materia normativa. El entorno de protección en que se ha movido la industria ha propiciado un marco normativo que no respondía a los requerimientos específicos de la industria. No obstante, con la nueva apertura comercial que se está dando en el país, poco a poco se van actualizando y homologando las normas, tomando como modelo a otros países pioneros en la materia.

Falta de proveedores competitivos de segundo y tercer nivel. Los fabricantes de primer nivel tienen problemas para conseguir los productos que demandan a los proveedores de segundo y tercer nivel. Estos dos eslabones de la cadena de valor tienen problemas para cumplir con las especificaciones técnicas, cantidades y tiempos requeridos, es decir, los proveedores de primer nivel se ven obligados a importar las autopartes que necesitan.

Necesidad de inversión en nuevas tecnologías, que equiparen las cualidades de los proveedores de segundo y tercer nivel a las exigencias de las grandes armadoras.

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